En memoria de Gus Rodriguez.
Sabía que iba a ser una navidad especial por tener entre mis manos una revista nueva, llamada "Club Nintendo" y que, a partir de ese momento, ya nada sería igual.
Con aquella ya legendaria portada de Mario aterrizando en el Paseo de la Reforma en la ahora llamada CDMX, otrora conocida como Distrito Federal, yo siendo un puberto,me emocionaba la idea de tener una publicación dedicada a mi pasatiempo favorito. Mes con mes, la edición se fue consolidando con una base de lectores en constante crecimiento, cosa que se la adjudico a la evidente pasión y cariño con que la hacian su equipo, encabezados por un tal Gustavo Rodriguez y José Sierra.

El primer recuerdo que compartiré se remonta a las vísperas de la llegada del Nintendo 64. Como era de esperarse, nuestra querida revista cubrió desde su anuncio, hasta la salida de la ahora legendaria consola. Un buen día, estando yo de vacaciones, recibí una inesperada llamada por la mañana. Los timbrazos del teléfono me despertaron, como pude, tomé el auricular y atendí la llamada, sólo para recibir una sorpresa mayúscula al escuchar a Gus Rodriguez del otro lado de la línea. Me saludó, me felicitó por mi escritura y por el cuidado que les ponia a todas mis cartas (único medio por el cual podías establecer contacto con la revista), me platicó brevemente de su viaje que hicieron a Japón para conocer el N64, me dió las gracias por seguir la publicación y nos despedimos. Terminó la llamada y yo seguia atónito... no podía creer que habia platicado con Gus Rodriguez. En verdad fue un momento muy especial que aquilato en extremo.

El otro recuerdo que quiero traer a la mesa, y que me impactó de manera aún más personal que la ané
cdota anterior, es el tema de las amistades. Gracias a Club Nintendo y a que, tenian la costumbre de imprimir los sobres de las cartas que les llegaban, en el reverso del póster de cada edición.
Así fue, como un buen día, el cartero llevó a mi casa (que es mi casa) una misiva desde el noroeste del país y de remitente, un tal Axxxx xxxxx xxxxx. Jamás había recibido una carta, desde el primer momento quedé intrigado de que pudiera tratarse. El contenido de la carta me lo reservo para mi, y solo para mi, pero basta con decir que, desde ese momento, aún antes de mandar mi respuesta al noroeste de México, yo ya contaba con un nuevo amigo.


Ese nuevo amigo por correspondecia, no es otro que con quien comparto créditos en este bonito y secular blog: mi estimado Fulandreje. Fue con él con quien más me escribia, pues así como se vé en la imagen, poseo tres o cuatro tambaches parecidos a ese, Cartas chonchas, delgadas, en sobre tamaño carta, tamaño oficio, sobres de papel kraft y algunas otras que SEPOMEX perdió para siempre.Y así como él, tuve la oportunidad de conocer a muchas personas que, para sorpresa mia, estaban interesadas en entablar una relación escribiendo y mandando sus cartitas a lo largo y ancho de la república. Fue así que, pudimos crear entre todos, un "club" de varias personas, donde destaco a mi compa fulandreje, y a otro pintoresco personaje que, por muchos años, también fue amigo mio, pero que, por decisión suya, al empezar a trabajar, no tuvo más necesidad de contar con mi amistad y se apartó para nunca más volver. Como sea que fuere, le mando un saludo a "E" hasta donde ande en la actualidad. No hard feelings.
El tema de las amistades es uno de los legados más importantes que dejó a su paso Club Nintendo en mi vida. Una revista entrañable, que me enseño como pasar ese juego en el que estaba atorado, que me enseño las bases del katakana e hiragana, que me enseño a ver las imagenes estereoscópicas y que, me permitio conocer a un tipo brillante en cada cosa que emprendía que iban desde escribir mi revista favorita de video juegos, hasta uno de los escritores detras del éxito de el comediante Eugenio Derbez, pasando por fungir como uno de los conductores del ya mítico programa de TV llamado Nintendomanía.
Gracias por tanto, mi admirado Gus Rodriguez. ¡Estamos en contact!
Genial relato. Don Gus Rodríguez siendo un tipazo... me pregunto si quería sólo socializar o había algún interés comercial en su llamada, conociendo que aparte de ser buena gente, era mejor vendedor.
ResponderEliminarLa idea de las cartas fue una cosa genial de esos días. No cabe duda que el mundo "lento" en el que vivía antes la humanidad permitía disfrutar mucho más cada detalle, en lugar de estar acelerados tratando de deglutir tanto como sea posible, como sucede ahora.
Un placer total de lectura de este post.