Un breve tratado de las máquinas arcade

Nota publicada originalmente en tres partes en Fulanovida el 11-Oct-2010


Prefacio.
 
Los arcades, las arcadias, las maquinitas o las chispas, son o fueron esas máquinas de entretenimiento que se colocan (o se colocaban) en México las tiendas de la esquina, las tortillerías, las farmacias o en el área de juegos de las plazas, para entretener a los niños, mientras los "grandes" hacían sus compras. Poco a poco, fueron ocupando el lugar de las máquinas pinball o mecánicas que existían en el pasado, que eran robustas y mucho más costosas que una máquina arcade, que básicamente era una computadora conectada a un monitor de televisión convencional. La historia al detalle de las máquinas arcade según la vox pópuli se puede leer en Wikipedia (enlace aquí).



En general, son una forma de videojuego que fue la que popularizó el negocio, que  entretienen de manera similar a como lo hacen las consolas caseras, pero que crean una interacción social distinta, pues están en lugares públicos o en bares de arcade, por lo que hacen muy diferente la experiencia. La razón de esta diferencia es que juegas casi siempre con gente alrededor de ti, que también está jugando o está esperando su turno, que te ve jugar y le puedes "mostrar" lo que sabes, o que cuando tú estás viendo sus trucos, aprendes, o que se retan entre sí para saber quién es el mejor, frente a frente. Es una manera de demostrar a botonazos quién es más "vaguito"... o quién tiene menos vida social.. o quién pudo conseguir más dinero para experimentarle al sistema con "prueba y error", o probar trucos que encontró en algún lado o le dijeron sus amigos.

Una máquina arcade temática, con forma de alguna cosa para usar en el mar. 

Por el tipo de mercado al que estuvieron destinadas las arcades durante su época de oro, el formato de los juegos siempre era un poco diferente a lo que llegaba a las consolas caseras en cumpleaños, en eventos importantes o en Navidad. Mientras que los formatos de juegos caseros se preocupaban porque te entretuvieras un poco más a mediano plazo y que fueras descubriendo un valor agregado en "esa inversión" al avanzar en el juego, en los arcades su objetivo era que gastaras y engancharte: darte una buena impresión en los primeros niveles, dejarte ganar un poco para poderte enganchar y que les siguieras echando dinero a la máquina. Es decir, cuando comparas un juego de consola contra uno de arcadia, el de consola puede ser flojo al principio pero muy disfrutable en el tiempo, mientras que el juego de arcadia es todo ostentoso y apantallador, pero repetitivo y hasta molesto en el paso de los niveles, donde ya querían que perdieras tu dinero para que, o le ponías más para seguir jugando, o le dabas paso a la siguiente víc... al siguiente jugador.

Una máquina arcade armada para ser personalizada. Estos modelos eran muy comunes en los salones.
 

El rechazo social a los videojuegos.
 
Los videojuegos, en general, han sido satanizados desde su existencia, por lo menos en México. Cuando los medios no tienen más notas a la mano, rellenan su espacio haciendo reportajes de temas que tengan "impacto en la sociedad": retoman a los niños de la calle, comparan la vida de un tarahumara con la de un perro de un rico de Monterrey y, por supuesto, cada cierto tiempo se avocan en hablar con sesgo negativo de los problemas que causa videojugar en la sociedad infantil del país. Por esta razón, los padres de familia siempre se han preguntado si este entretenimiento es una herramienta de desarrollo para sus hijos "con medida", o es un vicio maligno creado para enajenar a sus hijos y echarles a perder el cerebro.

Máquina arcade genérica, vista en ángulo para tu disfrute.

Cuando jugar videojuegos se hace un vicio.
 
Y la duda que tienen los padres de familia tiene razones de ser, pues, efectivamente, el comportamiento que toman sus hijos al videojugar de repente se vuelve extraño: Los hijos comienzan a fantasear con lo que están jugando, a veces imaginando que están dentro del juego, aunque no estén jugando... como cuando alguien lee una historia de fantasía, a veces se quedan mirando lejos pensando en lo que lograron en el juego del día y platican de los personajes como si fueran personas reales. 
 
Una razón, creo yo, del comportamiento "fantasioso" que el videojuego deja en los jugadores es que, a diferencia de otros entretenimientos, los juegos de video permiten al usuario que se sumerja en la dinámica del juego, y, por lo tanto, los jugadores pueden interactuar con el entorno como si de cierta forma estuvieran ahí (antes con mucha imaginación, ahora casi es como ver películas y como mundos virtuales, ahora con los equipos de realidad virtual). El videojuego permite al usuario "visitar lugares", "conocer gente" y "combatir enemigos" desde donde está. Si se juega en la medida adecuada, el videojuego no debería causar problemas en el desarrollo social de la persona, sino que, al contrario, desarrollaría nuevas habilidades y más inteligencia en ellos. 
 
Máquina arcade de Super Off Road, que permitía jugar con tres volantes a la vez.

El problema de los videojuegos es el mismo de todos los gustos o placeres que hay en la vida: cuando se convierten en exceso. Al jugar de más, los usuarios se quedan en la alucinación, se apasionan por los salones arcade, por el control y, le dedican más horas que al resto de las actividades del día que son obligatorias, dejan de hacer cosas importantes por seguir en el juego, se aislan de las personas reales por seguir conociendo más personas de los juegos, sienten que han logrado muchos objetivos en la vida porque han terminado juegos, etc. El error está en jugar a manos llenas sin ninguna restricción, porque si se consideran los videojuegos unos "simples juguetes", al igual que los legos o los rompecabezas, se pueden ver como inocuos. En buena medida, ayudan en el desarrollo de la inteligencia y las habilidades con las manos, sólo que el exceso aquí sí puede traer consecuencias futuras en el desarrollo personal. Por eso hay que seguir ese consejo cervecero: todo con medida, mezclándole lo que se debe hacer con el tiempo dedicado al ocio.  Es como comer una pizza o una hamburguesa: sí es deliciosa y sí puedes comerla, pero no te excedas, porque puede hacerte daño.

 
Los salones arcade, un nido de vagos.
 
Todo la verborrea anterior la puse porque las arcadias en su época de oro también sufrieron de los problemas por los excesos de sus usuarios, pero agregando un factor: los locales arcade se veían como un nido de vagos y el inicio de la perdición juvenil. 
 
Las máquinas estaban ubicadas estratégicamente en lugares donde los menores de edad invariablemente llegarían: tiendas de la esquina, farmacias, tortillerías, refresquerías cerca de las escuelas, papelerías, etc. Así, al dueño de una tortillería le representaba un dinero extra además de la venta de las tortillas, recibir su comisión por las monedas que alcanzó a recolectar las máquinas que tenía. Pero al mismo tiempo creaba un problema: los jovenzuelos que iban a los "mandados" se gastaban el cambio en las máquinas y se tardaban eternidades en volver con el encargo urgente.
Juegos como el de "Las tortugas ninja" permitían jugar a cuatro (vaguitos) a la vez.

En este sentido, con frecuencia llegaban mamás o papás totalmente encabronados con el cinto desenvainado para nalguear a sus hijos ahí, enfrente de todos, porque hacía horas que salió por el puré de tomate para la sopa y es hora que no regresa. Era todo un espectáculo para los demás, mientras la humillación del vaguito era infinita (o se iba riéndose, cada quien enfrenta las nalgadas como quiere...). A veces, el vagazo ya estaba cerca del final del juego y tenía qué dejarlo para enfrentar los chingadazos y el griterío de su castigador mientras corría a su casa. 
 
En fin, por todo lo anterior, muchos padres consideraron a los arcades como un "vicio de vagos", ya que en su mente es un equivalente los billares o los casinos del mundo adulto.
 
 
Los juegos arcade, la razón del enganche. 


El juego Phoenix corriendo en un Atari adaptado a arcade... con estas megagráficas en blanco y negro, me valen los juegos de moda.
 
 

Toca cerrar el "tratado" con una brevísima semblanza de los juegos que han estado ahí en la calle durante todo este tiempo. Primero, las máquinas de Pong entraron a los bares con billares. Como las máquinas de arcade no se tratan de juegos de apuestas, no infringen la ley y al ser "jueguitos", son el alimento ideal para nosotros, los inadaptados sociales.

Aquí una máquina de Pong, fabricada con huesos de Tiranosaurio (sí, soy un gran comediante).

Pantallazo de los gráficos tremendos del Pong.

Después vino la 'aceleración' del negocio. Nos atacaron los bolsillos fuertemente con joyas bastante adictivas.

Space Invaders. Después de ver "Encuentros cercanos del tercer tipo", estuvo de moda jugar esto.

Pac-Man. Nunca tuvo ninguna explicación lógica, pero resultó tremendamente adictivo.

Donkey Kong. Un chango te tira barriles porque tiene raptada a tu novia. ¿Qué le querrá hacer el gorila?

En este periodo (entre 1983 y 1984) hubo una famosa crisis, donde los videojuegos en general sufrieron por la aparición de las computadoras comerciales, capaces de reproducir los mismos juegos a bajos costos y la saturación de malos juegos y consolas caras y mediocres. La gente dejó de comprar videojuegos y los arcades padecieron un poco esos efectos.

Mientras la crisis pasaba, los "maquineros" montaban Atari 2600 en gabinetes de arcade y te forzaban a darles dinero a cambio de jugar, por ejemplo, Megamania:

Megamanía. Con fichas y en casi siempre en pantallas blanco y negro.

Después de superado el bache, vino la calma y la nueva primavera. A partir de 1985, grandes juegos volvieron a visitar las farmacias y las tortillerías, haciéndonos gastar las monedas de siete lados (y las moneditas de 100 pesos) en grandes éxitos como:

Kung Fu Master. Un juego más donde hay qué sacar de la bronca a la novia raptada.

Street Fighter. Probablemente el primer juego de pelea donde se puede tirar una bola de energía.

Robocop. Debido a su calidad, el juego duró vigente más tiempo que la película.

Double Dragon.  Popularizó el género"Pégales a todos".

Golden Axe. Un juego de Sega, que fue un rey de los arcades, del género de pegarles a todos, pero con armas.

Y demás juegos de final de los ochentas... Los salones arcade estaba por todos lados y a reventar, tanto que seguían apareciendo máquinas con videojuegos caseros montados ilegalmente (Ataris o Nintendos adaptados para ser arcades) o máquinas para probar juegos caseros, montadas por el mismo fabricante:

Playchoice 10. Ven, mira, prueba esos juegos de Nintendo y después cómpralos para tu casa.

Y la bella época de las arcadias siguió su florecimiento. Mientras nos seguían llegando grandes juegos con mejoras tecnológicas. Cuando la máquina seguía dando buenos ingresos, se conservaban en los salones de arcade aunque fueran antiguas.

Super Sprint, con los volantes. No en cualquier lado había, y las conservaban para el futuro.

Tortugas Ninja. Gastando de cuatro al mismo tiempo.

 
Street Fighter II y los "bravucones del videojuego".  
 
Cuando los jugadores pensaban que nada podría sorprender ya, llegó el género ideal para los maquineros. Un género que ganó gran popularidad y garantizaba ingresos rápidos: Los juegos de peleas 1 vs 1.

Street Fighter II. Desde la primera parte, volvió completamente mejorado y marcó una era.

Antes de Street Fighter II, ya había varios juegos del género, pero este juego logró ser una mejora muy marcada contra su versión original y a las otras opciones que había, haciéndolo fácil de jugar y premiando la constancia, al permitir mejorar al jugador con la práctica. Los jugadores se engancharon en todo el mundo con él y los maquineros estaban contentísimos, porque permitía los "piques" entre jugadores a través de las retas entre dos jugadores. 
 
Imagínate la escena: eres un jugador de medio pelo, que ya puede ganarle a algunos de los personajes controlados por la máquina y estás súper feliz avanzando con un solo crédito. Y, de repente, aparece alguien que se asoma a la máquina en la que tú estás jugando, a ver tu estilo de juego. Analiza tus jugadas con interés. Decide que eres humillable y que te puede hacer pedazos, así que se para a un lado de ti y deposita crédito en la máquina: sí, te acaba de retar. Es una pelea con un bravucón pero de forma electrónica, para ver quién es el que la tiene más grande electrónicamente.
 
Comienza la pelea. Si lo derrotas, te ganas su respeto y quizás no quiera retarte más... pero si se siente humillado y trae dinero, podría intentarlo las veces que quisiera. Y si él te gana y te saca del juego, a veces de una forma humillante, perderás lo avanzado ante este retador (que podría ser un vaguito gandalla y abusón) que llegó a sacarte del juego para quedarse con la máquina y con tu avance. ¿Te dejarás humillar o puedes retarlo? Ahora, ¿Traes dinero?. Si aparte lo conoces, la tensión aumentaba.

Todo esto comenzó a ser común con la proliferación de los juegos de peleas en los arcades y como obligaban a los jugadores a depositar una ficha en la máquina aproximadamente cada dos minutos, a los dueños de los locales e$o le$ encantó y comenzaron a llenar los locales de máquinas de peleas.

Basados en este fenómeno, salieron a la luz muchísimos juegos más en esa época. Cuando el 3D alcanzó para hacerlo, también salieron a flote versiones tridimensionales, luciendo sus mejores galas tecnológicas.

Mortal Kombat. La versión de Street Fighter II con gráficos realistas y sangre. Los papás la odiaron por sangrienta, pero a los jugadores les encantó.

The King Of Fighters. Peleas que en lugar de rounds, permitía 3 personales contra otros 3, permitiendo usar muchos personajes con una sola ficha.

Tekken. Llegaron los polígonos también en los juegos de peleas.

Killer Instinct. Haz combos imposibles mientras ves una mezcla de polígonos con gráficos pre-rendereados.


Los dueños de los salones arcade preferían poner máquinas de peleas, al obtener en ellas más ganancias pero algunos productores de juegos hicieron otros géneros con cierto éxito.

Lethal Enforcers. El clímax de los juegos de disparos a lo "cazando patos", pero haciéndole al policía, con fotos de actores reales. ¿La realidad nos alcanzaba?

Strikers 1945. Los arcades de aviones disparándole a todo siempre tuvieron un espacio.

Cruis'n USA. Desde Pole Position en 1983, un buen juego con volante y cabina montable (o una motocicleta como Hang-On) siempre fueron lo más llamativo en los locales. Siempre eran los más costosos de jugar.

Cadillacs and Dinosaurs. Pégales a todos, lo disfrutarás. Este género fue sustituyéndose poco a poco por los de peleas uno a uno.

El declive de los arcades: Mejor lo juego en casa.
 
Hacia el año 2000, las consolas caseras se estaban volviendo "terriblemente" poderosas para los intereses de los dueños de locales arcade. La llegada del CD y los procesadores de 32/64 bits en las consolas caseras ya permitían que las conversiones caseras fueran muy parecidas a su contraparte arcade y tenían una mínima o nula pérdida de la experiencia en el proceso. Y para los padres de familia, era más "tolerable" que sus hijos jugaran en casa que exponerlos a los vicios del videojuego y a las drogas en los locales arcade, donde no podían saber qué estaban haciendo sus hijos. Los vicios y el negocio del narco comenzó a posicionarse fuertemente en el país, por lo cual, por cosas como estas, comenzó la decadencia de los arcades...

Los arcades tuvieron desde su origen esos jugadores casuales que salían a un bar o a una refresquería, aquellos que iban a tomarse una cerveza o un refresquito, pero ahora, las máquinas estaban en todos lados y saturadas de juegos de pelea, que habían inundado todo y ya no eran tan atractivas para el jugador de ocasión; mientras tanto, los jugadores de hueso colorado que tenían presupuesto y tiempo, huyeron a los juegos arcade en casa, o a géneros que se podían disfrutar genialmente en la comodidad del sillón y sin gastar más dinero. Y sí, durante buen tiempo aún hubo locales arcade en la calle, pero dejaron de generarles el buen dinero a los dueños de los locales.

Marvel vs Capcom. El clímax de los crossovers de Capcom.

Algunos jugadores compraban el juego casero, que era prácticamente igual al de la calle, y otros huyeron a la PC, que había recibido la creación de emuladores (no muy legales, por cierto) que permitían disfrutar en muchos casos los mismos juegos de la calle, pero en casa y sin pagar. Adicional al mercado de consolas, comenzó a crecer el mundillo de videojuegos pero en computadoras, donde se podían hacer redes locales o conectarse con gente en internet para jugar juegos estrategia-RPG como StarCraft y Warcraft, que te absorben más que los arcades y tienen a hacerte marchitar tus gónadas frente al monitor.

De hecho, el remate de las cosas fue la llegada del internet de bajo costo a las casas, donde las consolas caseras también se subieron al barco de la conectividad, y se dieron a la tarea de emular la "sensación arcade", que te permite entrar a "retas" desde tu casa.

Los locales arcade fueron reemplazados por "cafés internet", donde los jugadores iban a gastar el dinero que antes ponían en las máquinas, ahora en rentas por horas de computadoras o consolas para jugar localmente o en línea. Los propietarios de los cafés internet te daban oportunidad de hacer tareas o jugar en PC o consola prácticamente cualquier juego de moda. Y así comenzaron a irse de la escena los locales arcade para nunca más volver.
 



 Local de maquinitas abandonado, Plaza San Isidro, Zapopan, Jal. Desde el X de Bits y Celuloide (enlace)
 
Pero no todo se perdió... aún hay locales vivos, porque el jugador casual todavía necesita un poco de acción videojugadora. Pero hasta cuando se escribe esto, la oferta está limitada a locales instalados dentro de las plazas comerciales, donde compras crédito cargado a tarjetas prepago para jugar algún juego arcade que hace gastar de más (o te da tickets para que los cambies por un pulparindo) y máquinas de música y baile. Como el área de baile para estas máquinas debe ser espaciosa y la máquina misma es un objeto grande y pesado, no puedes tener algo así en una casa Infonavit, a menos que vivas en una mansión fuera del alcance clasemediero.

Dance Dance Revolution. La experiencia arcade en su forma final.

Me parece que hasta ahora, este tipo de locales son lo único que mantiene vivo el espíritu original de los arcades. Durante unos años, la piratería capitalizó el interés de los vaguitos con máquinas tipo arcade pero "de tiempo", que tenían consolas dentro (por ejemplo, un XBOX 360) y te rentaban el juego por unos minutos. Sí, el concepto del PlayChoice de Nintendo pero en piratón.
 
Máquina de XBOX 360: Sin miedo al éxito. Como los controles análogos no son fáciles de poner en un tablero, pues así como va, todo el control.
 
A la izquierda, una multijuegos de XBOX OG. A la izquieda, a veces disfrazadas de rock-ola, una multijuegos con reproductor de música.
 
Tratando de capitalizar la nostalgia de todo esto, aparecen de repente máquinas arcade hechas de cartón como las que ha comercializado Arcade 1UP o tableros multijuegos Pandora, para que los nostálgicos tengamos un poquito de lo que disfrutamos cuando estaban en su gloria.

 Arcade para tu casa de los que se pueden comprar por estos días. No es lo mismo, pero ahora sí te alcanza para jugar lo que te dé la gana sin que te golpee alguien.


 Estas máquinas de cartón buscan simular la experiencia completa, pero pues cuestan 10 veces más que los teclados piratones de arriba. Cada quien su presupuesto y su pasión...

Los tiempos avanzan y toca gozar lo nuevo, sin dejar de repasar lo que encontremos saboreable de lo que nos tocó vivir en el pasado...

Comentarios

  1. De niño, recuerdo que jugué varias arcadias en diferentes zonas de mi querido D.F. (recuerdo con especial claridad, un local cerca del antes cine Metropolitan) donde llegué a jugar las "chispas" de los Simpsons, P.O.W. , Altered Beast, Snow Bros, Gals Panic, entre muchas otras. Ya en mi vida de adulto joven, pude toparme con joyitas como la cabina de F-Zero AX, Killer Instinct, KOF '98 y DDR.

    "Winners don't use drugs".

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