Desde pequeño, recuerdo claramente haber sido educado por mi padre, de manera estricta y con especial énfasis en el estudio y todo el tema escolar. No podia asistir a la escuela desaliñado ó sín haberme bañado cada mañana. Cada período de examenes, mi papá me hacia estudiar con semanas de antelación, la guia de estudio de cada materia. Él me tenia inscrito en un programa de becas que le otorgaba su trabajo, donde el monto era jugoso, pero proporcionalmente lo era el promedio que pedían, el cual nunca era menor a 9. Para no extenderme mucho, sólo diré que, con la disciplina de casa, más el amor a los videojuegos, siempre logré mis becas, que eran las que me ayudaban (junto con una ayuda extra de mi hermano mayor) a comprarme mis consolas y juegos en turno.
Dicho lo anterior, paso a la época en que cursaba la preparatoria, donde el yugo de mi papá, apenas y estaba presente ya en mi vida académica, y era yo el que me hacia cargo -ó no- de mis deberes en la escuela. Era epoca de examenes, y recuerdo nítidamente como Final Fantasy III suplia mis horas de estudio, por seguir develando tan interesante historia que hay detrás del juego.
Era el año 1994, así que el internet aún no era ni de lejos, lo que conocemos actualmente, así que, con diccionario de inglés al lado, fui surcando este hermosísimo título paso a paso, sin prisa, saboreando cada mecanica, cada personaje, cada dramón que iba surgiendo, cada paraje en el. En esos días, fue tal el impacto del juego en mi, que desayunaba, comia, cenaba, soñaba y respiraba Final Fantasy III, era tal mi inmersión en el juego, que descuidé totalmente los primeros parciales de la preparatoria y terminé reprobando matemáticas. Era un manojo de nervios y hasta cierto miedo el sólo pensar decirle a mi papá la cagadota que me habia aventado. ¡Ah!... pero ni así dejé de jugar y avanzar en mi querido FFIII.
Pasado el trago amargo la regañada de mi papá, recuerdo que me resultó complicado compaginar las dos cosas, pero me las ingenié para seguir jugando y estudiar para mi examen extraordinario (desconozco si se siguen llmando así). Me rehusaba a dejar de lado esta maravilla de título, así que, por mano propia, me compliqué el proceso de sacar a flote y de buena manera este trance. Mis padres no veian con buenos ojos mi proceder, pero decidieron darme el beneficio de la duda y que yo lidiara con el problema a mi manera.
Llegó el día para presentar el examen, salí desde temprano de mi casa (que es mi casa), recién bañadito y muy nervioso, pues esta experiencia era totalmente nueva para mi. Al estar respondiendo el examen, lo sentí pasable, pero no alcanzaba a predecir si aprobaría, ó no. Publicaron los resultados unos días después, pegados en una vil hoja tamaño oficio en las ventanas de la biblioteca de la escuela. Busqué mi nombre y ví con alivio y gusto que habia aprovado con un 9.5 el examen extraordinario de matemáticas. Esperé pacientemente al receso de ese día, para pedir permiso de llevarme la vil hoja tamaño oficio, pegada en la ventana de la bliblioteca de la escuela. Accedieron a mi petición y pude despegar la vil hoja de papel, para mostrarsela a mis papás al regresar a casa.
Mis jefes estaban complacidos con el resultado, me felicitaron y al fin, pude ser libre de nuevo para jugar y aventarme la gloriosa y difícil batalla final de este juego, que guardo en un lugar especial en mis recuerdos y corazón.
Maestro Camarena: mis respetos para usted, hasta donde se encuentre.




Me agrada mucho el enfoque de sus notas, compaye: platicar con libertad de la conexión que hay entre las experiencias de vida, casi siempre vivencias muy personales, y el tema de videojuego relacionado con dicha vivencia.
ResponderEliminarSupongo que no es una novedad de concepto, pero yo no recuerdo haber leído en otro lado ese tipo de concepto. Como quiera que sea, me parece genial, así que para allá iremos también de este lado, con gusto y placer redactor. Abrazo.
Gracias por su comentario, compaye, realmente aprecio sus palabras al respecto del trabajo que hago aquí y que, me salio de los tanates poco antes de reiniciar este bonito blog. Quizas es por eso que no recuerda haberlo leido en algún otro lugar, pero que, al igual que usté' pienso que el concepto lo habrá inventado alguien más.
EliminarAfortunadamente, tengo muchos recuerdos similares a los que ya publiqué hasta ahora, así que hay material para rato. Me aseguraré de tomar dosis de vitamina B para no olvidarlas de aquí, a que las plasme. Abrazo de regreso.